martes, 29 de junio de 2010

CAPITULO 6

CAPITULO 6

-¿Ferdinand?- pregunte mi entras caminábamos

-¿si?

-¿me levaras con tu familia?

-si, por que ¿no quieres ir?-dijo haciendo cara de perrito

Reí sordamente.

-es solo que, hace demasiado tiempo, que no estoy con alguna familia-dije triste

-OH, pues considérame a mi como tu hermano menor-dijo dándome una sonrisa, era un amor, lo abrace

-gracias cariño-le susurre en el oído

-vamos o papá se molestara-dijo, tomándome del brazo y haciendo que corriera, corría muy rápido y era muy alto media 1,68, para su edad era muy alto, tenia un raro peinado, que no había visto jamás, pero era muy guapo.

Pasamos por un bosque, muy hermoso por cierto, y llegamos a una cabaña pequeña, muy centrada y oculta.
Ferdinand, toco la puerta y abrió un chica, muy linda, que le sonrío con un suspiro, pero su mirada cambio cuando me vio.

-tranquila Emile-dijo Ferdinand-yo la traje

-¿por que?-dijo ella como con repugnancia

-por que, tiene un fabuloso don, puede tener tu don, hace rato fue increíble la hubieras visto, fue fascinante- dije sonriendo

-¿Y?- dijo ella aun pegada en la puerta

El se puso serio

-por que quiero que hable con papá-dijo

-bien, como quieras-dijo ella, apartándose para que pasáramos

-¿Dónde esta el?-dijo Ferdinand

-Salio a cazar con los demás, yo me quede a esperarte-dijo suspirando

-ah esta bien-dijo el, y me llevo a una pequeña sala, y nos sentamos

-¿cuantos hermanos tienes exactamente?-dije

-pues…-se puso la mano en la barbilla y pensó- como diecisiete, pero muchos se fueron para seguir su camino, y ahora solo quedamos cuatro, yo, Emile, Estelle, Louis, y mi padre Marc.-dijo feliz

-WOW-dije

-si lo se-dijo

Esperamos un poco, y platicábamos de cosas sin importancia como a donde he viajado a quienes he conocido, y así. Le hablaba de todos mis viajes, y las personas que conocí cuando vivía en Rumania. Y en Paris. Se reía o abría la boca sorprendido.

Su hermana Emile, llegó.

-llego papá-dijo y se fue. Aunque tenía mal carácter (al parecer solo conmigo) tenía que admitir, que tenía gracia, su cabellera que llega hasta sus hombros de un color rubio obscuro, y sus ojos de un café chocolate muy bonitos.

Los ojos de Ferdinand brillaron y me dedico una gran sonrisa.

-Mi padre es una de las mejores personas que puede haber, es muy amable-dijo, me tomo de la mano y me jalo hasta la entrada de la casa.
Por lo que había visto la casa, era hermosa, pero no tenían mucho, parecían personas con falta de dinero.

Llegamos y ellos iban entrando a la casa.

Quede totalmente anonadada, los dos hombres que acababan de entrar eran totalmente hermosos. Junto a la chica que los acompañaba, tenía una mirada dulce y llena de simpatía

Ellos me miraron con confusión, pero al parecer supieron lo que sucedía.

-¿es ella?-dijo un chico con una cabellera de un color rubio obscuro, y unos ojos azul rey, tenía un cuerpo grande y musculoso, como todos los hombres de esta época.

-Así es-dijo Ferdinand

-Bueno, es un placer que estés aquí mi nombre es Estelle Fabianne-dijo un chica un poco mas baja que yo dándome dos besos en cada mejilla, tenía una cabellera negra con unos ojos café obscuro, era demasiado bella. Y simpática.

-Hola yo soy Christy Amelie Giacometti Bianacci-dije dije dando unas de mis mejores sonrisas.

El chico que había preguntado por mi suspiro

-Yo soy Louis Maxime-dijo el, tendiéndome una mano, yo la tome sin dudar.

-un placer-dije soltando mi mano

-Bueno pequeña, yo soy Marc Corbett-dijo el. Tenía la cabellera corta y de un hermoso café, sus ojos eran azul cielo brillante que te penetraban.

-un gusto-dije un poco nerviosa

-¿Y que te trae por aquí?-dijo el

Antes de decir algo me interrumpieron

-Yo la traje-dijo Ferdinand a mi lado – Quería que vieras su increíble don-dijo sonriente

-Así ¿y cual es?-dijo Marc interesado

-Ella puede tomar dones-dijo como si le faltara el aire

-¿Cómo?- dijo Emile ansiosa

-Si ella tomo el Mio- dijo Ferdinand, todos lo miraron con cierta preocupación-No, aun lo sigo teniendo-dijo con un suspiro, adivinando lo que pensaban

-Eso parece increíble- dijo Louis

-¿Te importaría mostrárnoslo?-dijo Marc

-La verdad, no se como lo hice- dije avergonzada

-Ah- dijo el

-Pero si lo puede hacer-dijo Ferdinand perdiendo su paciencia

-Bueno, te parece si vienes mañana, y hablamos-dijo Marc

-Yo… Bueno, no lo se- dije

-Por favor-dijo Ferdinand haciendo cara de niño pequeño, era totalmente adorable

Suspire sonoramente

-Bien, como quieras-dije

-¡Si!-dijo el feliz

-Estaré encantada de que vengas hablaremos de todo, a mi hermana no le gusta tanto hablar, ella es mas seria, pero tu te ves diferente ojala podamos ser amigas-dijo ella sonriente

-Yo también lo espero-dije sonriéndole –Creo que es mejor que me vaya-dije

-OH-dijo Ferdinand

-No tranquilo-dije al ver que se ponía triste-¿Que tal si mañana pasas por mi?- dije acariciando su pelo

-Perfecto. ¿Pero en donde vives?-dijo el

-Cerca de las montañas, que están cerca de la cuidad, será fácil de que la encuentres, es muy grande-dije

-Bien-dijo el

Voltee a ver a los demás, me observaban, fijamente viendo como me despedía del niño.

-Hasta mañana-dije

-Si, hasta mañana-dijo Louis y Estelle

Salí de la pequeña cabaña, y trate de recordar, como llegue hasta allí, estuve allí, pero todo era un completo silencio, no se oía ni un solo animal, nada.

Percibí un olor, que no olía desde varios años, era el, me puse nerviosa, estaba justo detrás de mi.

-Princesa, ¿que haces sola por aquí?-dijo el

-Lo mismo te pregunto-dije segura, y volteando a verlo

-Sabes, no he estado tan solo, he estado con muchas mujeres, claro que ninguna sobrevivió la noche-dijo riéndose

-Vaya te has divertido mucho-dije, mientras continuaba caminando hacia mi castillo, sentí como el me seguía.
Salí del bosque y seguí caminando através de la cuidad.

-Sabes… no he encontrado una chica que pueda durar tanto, pero me gustaría-dijo el tomándome por el brazo, lo fulmine con la mirada, su belleza era aun mas extraordinaria de cómo lo recordaba.

-Lo siento pero no estoy interesada-dije quitando su mano de mi brazo. Me tomo de la barbilla y me dio un beso rápido, una corriente eléctrica paso a través de mi, pero el hormigueo que debería de pasar nunca sucedió, no obtuve su don, solo obtuve una extraña reacción. Me miro a los ojos y me sonrío.

-Nos vemos-dijo y se desvaneció. Me quede allí esperando a que algo pasara y nada, me lleva mis dedos a los labios.
Seguí mi camino, mientras continuaba pensando en lo que paso.

“¿Por qué lo hizo?, es la primera ves que lo hace, solo juega conmigo… todo me pasa a mi”

Suspire sonoramente.

Llegue a mi casa lo mas rápido que pude, ya que llegue me fui a la cocina. Solo quería algo de vino.

-Ese desgraciado, ¿Cómo se atreve?-susurre mientras tomaba una copa de vino.

Me fui a mi habitación, y me recosté en mi cama, pensaba en ese calido y fortificante beso, no recordaba cuando me habían besado tan delicadamente. Era casi como cuando di mi primer beso.

sábado, 26 de junio de 2010

CAPITULO 5

CAPITULO 5

Pasaron varios años, me iba a cada uno de los pueblos de Francia cada 4 años, tenia que cambiar de sirviente cada año y eso me aburría, después este ultimo pueblo ya era hora de que me fuera a mi siguiente destino, ya estábamos en 1988, y seguía haciendo lo mismo, también continuaba haciendo mis vestidos y cada ves iba mucho mejor, en los varios pueblos y ciudades que estuve aprendí demasiados idiomas y me encantaba, me encamine a Rusia, no me gustaba tanto el lugar pero lo intentaría, el vampiro que me había convertido no lo había vuelto ver desde que estaba en Paris, en Rusia, era todo muy distinto, pero casi o mas hermoso, había muchas personas que se veían amables, y algunos incluso apuestos.
Mucha gente miraba a la recién llegada.

-Добро пожаловать, мисс, я надеюсь, вам нравится этот город, мы рады, что ее здесь (bienvenida, señorita, espero que le guste esta ciudad, estamos encantados de tenerla aquí)-me dijo, un señor, algo viejo.

-Большое спасибо (muchas gracias)-dije, desde la ventana de mi carruaje, solo quería llegar a mi nuevo castillo e ir a ver las tiendas y los apetitosos humanos rusos.


Llegamos a un pequeño castillo, que era muy hermoso, lleno de plantas, y un pequeño lago a la derecha algo rustico.
Les dije a mis sirvientes que acomodaran todo en mi habitación, y que volvería en 4 horas, exactamente en el crepúsculo.

Me fui a varios lugares, y tiendas enormes pase por algunos monumentos de hace siglos, y muy curiosos, estaba viendo la estatua de un hombre que era amigo de mi padre, que salvo a Rusia de una guerra. A mi izquierda me hablaron.

-así que tu eras la del olor-dijo un chico como de 14 o 15 años

-¿perdón?-dije confundida

-¿tu eres la vampirita?-dijo viéndome de arriba abajo, realmente me había intimidado

-¿c-como sabes eso?-dije nerviosa

-soy un vampiro, al parecer, todavía no tienes bien agudizados tus sentidos, para no haberme olido-dijo el

-oye perdóname si no estoy consiente de todo lo que pasa a mi alrededor-dije defendiéndome

Sonrío de una manera muy bonita

-lo siento, a veces me pasa se muy frío pero es por culpa de mi don-dijo acusándose

“este niño también conoce su don, no puede ser soy la única que no conoce o no tiene su don”

-¿estas bien?-dijo el niño, sacudí mi cabeza y le sonreí

-por supuesto, y dime ¿como te llamas?

-Ferdinand Frederic- dijo tendiéndome la mano- ¿y tu eres?

-Christy Amelie Giacometti Bianacci- dije tomándola

En ese momento sentí como si algo muy caliente me recorriera el cuerpo, era como fuego.
En esos momentos lo vi todo rojo, voltee a ver un árbol que se encendió, ¡¿Qué acabo de hacer?! Encendí un árbol solo con verlo, ¿que diablos esta pasando?

Ferdinand me miro sorprendido, y con la boca abierta en una perfecta O.

-TOMASTE MI DON-dijo como si le faltara el aire-¿Cómo lo hiciste?

-no lo se-dije-pero ¿que diablos hace tu don?

Bajo la mirada, y me sonrío

-bueno cuando miro las cosas, estas se incendian… pero solo si quiero, pero a veces se descontrolan por algunos de mis sentimientos-dijo el, quede atónica

-¿pero lo puedo controlar?-dije, queriendo un si por respuesta

-por supuesto, solo debes de pensar, en el agua el hielo, en todo eso-dijo viéndome como si fuera un espectáculo, cerré los ojos y me imagine en la nieve, en una playa, en todo. Ya no sentí el calor en mi cuerpo, pero estaba segura que ese don seguía en mi.


Suspire sonoramente.

-listo- dije abriendo los ojos sonriéndole

-fascinante-dijo para el – el tal vez deba saberlo-decía de nuevo para el

-¿Quién debería saberlo?- pregunte curiosa

-mi familia- dijo sonriente

-¿toda tu familia es de vampiros?- se río

-si, pero no somos sus hijos es decir el nos acogió, somos adoptados, nos encontró cuando ya estábamos convertidos, pero en diferentes lugares.- dijo sonriendo ante algún recuerdo

-¿cuantos años tienes?- pregunte, quería saber cuantos “vampiricos” tenía

-tengo 15 en años humanos, y de vampiro, unos 155-dijo, tenia poco siendo vampiro.

-¿Cómo puedes saber, tanto de olores de vampiro y todo eso, si eres mas joven que yo? –dije

-por que mientras tú comprabas ropa, mi papa me decía, que debía hacer en estos casos-dijo orgulloso

-Ah-dije recelosa, por que el supiera mas que yo

miércoles, 23 de junio de 2010

CAPITULO 4

CAPITULO 4

Llegue hasta el y puse mi mejor cara, trate de ser seductora, y me acerque.

-désolé, mais que fais-tu ici tout seul? (disculpa, pero ¿que haces aquí tan solo?)-dije sonriendo

Se me quedo viendo, aclaro su garganta y me sonrió

-attendu quelqu'un comme vous êtes venu (esperando a que alguien como tu llegara)-dijo sonriente, e indicándome que me Sentara a su lado, y lo hice
-Quel est votre nom?(¿cual es tu nombre?)- pregunte fingiendo que me interesaba

-Aimes Beatrix, miss (Aimes Beatrix señorita)- dijo sonriente

-Ainsi, Aimes, ce sera la meilleure nuit de votre vie (bueno, Aimes, esta será la mejor noche de tu vida)- dije acercándome a sus labios, lo bese, apasionadamente, la verdad lo que menos me importo fue el beso, me separe de su cara y pase mis labios a su cuello, besándolo, el gemía disfrutándolo, rápidamente lo mordí, y me envolví en llamas dentro de mi boca, se sentía tan bien, como si te dieran agua después de pasar días en el desierto, termine con el cuerpo completamente, lamí mis dedos que aun tenían algo de sangre, era demasiada mi urgencia. Era realmente satisfactorio.

Vi el cuerpo, no sabia que hacer con el, lo tome en mis brazos, como a un niño pequeño, tenía demasiada fuerza y fui corriendo al lago mas lejos que encontré llegue demasiado rápido, la verdad ya sabia lo que los vampiros podían hacer, así que no valía la pena que me sorprendiera.

Ate al chico junto a una piedra que parecía muy pesada, pero era como si cargara una hoja, lo tome junto con la piedra y los tire al lago, era algo raro hacer eso, pero si se daban cuenta de que hay vampiros aquí, empezarían a dudar de mi. Y me cazarían.

Regrese a casa velozmente, sin que nadie se percatara, subí a mi habitación y tome una ducha, tenía una gran tina, llena de agua caliente, me hundí esperando a que se me acabara el aire pero no paso, ahora que era vampiro ya no necesitaba oxigeno, ni agua ni comida solo sangre.
Saque mi cabeza, y el agua se había puesto de un color rojo claro, debía estar manchada completamente.

Salí de la ducha, ya que no dormía, no tenia nada que hacer, así que empecé a sacar mi ropa, y hacer diferentes diseños con varios vestidos, era muy divertido, y cada ves que me pinchaba el dedo no había dolor ni sangre, así era mas fácil, si no ya estuviera desangrada con veinte pinchazos en mis dedos.

Cuando amaneció, ya tenia demasiados diseños, hechos por mi, quedaron muy bien solo necesitaba algo mas de practica con la aguja.

Ya les había dicho a mis sirvientas que en mi desayuno comida y cena solo me trajeran 2 copas de vino.
No era fácil que me embriagara, necesitaba 6 copas en una tarde para embriagarme.

Hicieron lo que les pedí, y entre cada comida me trajeron diferentes copas, de distintos sabores.
Mi sed se había calmado, y me eso si que me sorprendió, los vampiros eran como si las serpientes anacondas se alimentaran, comen un gran alimento y no comen hasta el próximo mes.

Tocaron a la puerta y me trajeron mi gran desayuno.

Solo abrí un poco la puerta para que pudiera entrar mi bebida.

-gracias-dije y la cerré

Mis ojos color rojo ya no tenían ese color, tenia mi mismo color azul que ya hace tiempo había tenido.

Bebí mis dos copas en un tiempo record, me puse mi nuevo vestido, y mis zapatillas, y Salí, a recorrer varias tiendas.

Sin duda alguna Paris tenía la mejor ropa que hubiera visto, había de todo. Y las zapatillas eran de lo mejor.
Compre varias cosas, e hice que mis sirvientes las tomaran.
Estaba dentro de una tienda, viendo varia ropa.

-¿dime como has estado? No la he visto desde aquella noche-dijo esa voz a mis espaldas, no la había percatado, pero no la tome muy enserio.

-la verdad muy bien mas feliz que nunca-dije

-¿te divertiste con el chico?-dicho esto me voltee para verlo, era como el primer día en que lo vi pelo obscuro, y sus ojos totalmente rojos, y sonrisa perfecta.

-mucho en realidad-dije ignorante

-si, lo note especialmente lo del lago-dijo y empezó a reír a carcajadas, a pesar de que no lo toleraba, su risa era muy bella.

-cállate, no hables tan alto-dije susurrando

-nadie nos oyó preciosa, pero al parecer ya no me tienes miedo-dijo con frialdad.

Suspire

-solo un poco-admití

Volvió a reír

-y dime ya sabes ¿cual es tu don?-dijo el ansioso

-¿eh? ¿Don?-dije, mirándolo confundida

-cada vampiro tiene algún don, pero no todos, pero si la mayoría, yo tengo el don, de tele trasportarme, así que me puedo ir cuando menos te lo esperes-dijo sonriendo orgulloso

-y ¿Cómo sabre cual es mi don?-dije. Sintiéndome mal al pensar que seria, uno de los vampiros sobrantes que no tienen dones.

-pues… es todo a su tiempo-dijo desapareciendo

-idiota-susurre

viernes, 18 de junio de 2010

capitulo 3

CAPITULO 3

Recorrí todo el castillo rápidamente, no había mucho que ver, y no era muy tarde, aunque sea inmortal y no me puedan causar daño alguno debía aparentar ser humana y no llegar tan tarde a “casa”

Camine por varios lugares, que eran muy hermosos y llamaban mi atención, no había alma alguna, ya estaba obscureciendo, y no había nada en las calles, en realidad estaba sola, si hubiera seguido siendo humana hubiera llorado del miedo, pero ahora que soy esto, no tenia miedo alguno, en realidad era a mi a quien deberían temerle.

-¿te diviertes?-dijo una vos que reconocí al instante

-¿q-quien e-eres?- pregunte titubeante

Río, pasaron unos segundos pero no contesto mi respuesta

-digamos que soy un amigo-dijo riéndose

-¿Por qué me hiciste esto?-mirando por todos lados tratando de encontrarlo

-¿por que? Buena pregunta, pero seguramente fue para causarte un caos, y por diversión- dijo, sentí su olor o eso creía y lo seguí, estaba en un callejón muy cerca.

No podía ver su rostro, por la sombra y la luz de la luna no lo iluminaba, pero lo recordaba como cuando me convirtió, veía solo su cuello para abajo, en los brazos tenia a una joven de cabellera rubia y ojos color turquesa muy bonita.

-¿solo por diversión?-pregunte indignada

-en realidad si, pero al parecer lo disfrutas mucho ¿no?-dijo mientras, besaba el cuello de la chica y lo lamia, finalmente sus colmillos posaron en el cuello de chica, mientras ese liquido rojo salía, el la bebía orgulloso

-¿eh?-dije recordando la pregunta, trataba de no enfocarme en lo mas mínimo en ese liquido

-si, todos esos hombres, son mas de los que tuviste detrás de ti, además eres una afortunada heredera, que es libre de hacer lo que le plazca- dijo cuando termino, y dejo el cuerpo vacío

-pues no lo se-dije recordando lo de mi familia

-no te preocupes por lo de tener familia, tal ves luego puedas conocer un vampiro, e intenten tener un bebe pero no creo que sea posible-dijo riéndose, su risa de fue desvaneciendo como el.

Mi garganta hirvió, me quemaba, me ardía, ¿que podía hacer? matar personas desquiciadamente, no era una psicópata, pero era un… vampiro.
Vi al cuerpo, que todavía en su cuello tenía algo de sangre, tal vez si probara tan solo un poco. Me acerque a el, y mis sentidos se hicieron agudos, acerque mi lengua hasta el cuello de la chica.

Sentí como se llenaba mi boca de sangre aun tenia sangre, estaba bebiendo demasiado como si fuera adictivo, la sangre hacia que mi garganta bailara, esto era lo que necesitaba desde el principio, lo que me he estado perdiendo, y ahora lo disfruto.

Acabe mas rápido de lo que esperaba, ya que a la chica no le quedaba mucha sangre, mi garganta me pedía mas, todavía no estaba satisfecha, Salí de ese callejón y me dirigí a buscar a alguna persona que pasara por allí.
No encontraba a nadie, vi a un chico de pelo rubio y chino, con ojos verdes, estaba sentado en una banca con una cerveza, su aroma me atraía, su corazón latía sincronizadamente con mis pisadas.

Pero ¿que haría cuando llegara? Lanzarme hacia a el, o tratar de seducirlo, hasta que caiga rendido hacia mis pies, realmente necesitaba experiencia, pero igual llegaría, por su sangre

martes, 15 de junio de 2010

CAPITULO 2

CAPITULO 2

Cuando desperté tenia, tantas energías que me sorprendió normalmente soy una persona perezosa, mis ojos visualizaban tan bien, todo lo que estaba a mi alrededor hasta el mas mínimo detalle, completamente todo, mis oído se hacían agudos y escuchaba todo los cantares de los pájaros, todo, mis dientes me dolían, eso ya no era normal en una persona de 19 años, fui directamente a mi espejo y me encontré con algo hermosamente espeluznante, una chica de 1, 69 blanca como la cal, con los ojos rojos sangre, y unos labios carnosos de un hermoso rojo, mis dientes estaban igual que siempre solo que, mis colmillos eran algo largos y mas afilados pero no se notaba mucho la diferencia.

-soy mas hermosa que nunca-dije para mi

Pero ¿que pasaría si el pueblo de percata de lo que soy?, obviamente moriré, o seré desterrada para la eternidad de aquí donde tenía mi hogar, mi dinero, pretendientes, ropa absolutamente todo.
Tocaron levemente la puerta

-adelante-dije en un susurro

-buenos días señorita, traigo vuestro desayuno-dijo entrando

-eh si, igual-dije tratando de que no me mirara los ojos.

-¿le ocurre algo señorita?

-por supuesto que no, puede retirarse-dije resignada
-mire mi desayuno- fruta, huevos, vino, me asqueaba, era asquerosa y el olor que horrible, ¿así seria toda mi vida, ya no probare comida humana? Lo único que me apetecía, era el olor del dulce vino, tome un sorbo disfrutándolo lentamente, como si fuera ese vino el resto de mi vida. Termine de tomarlo, totalmente delicioso, pero mi garganta me quemaba, que mas necesitaba el este cuerpo, ¿sangre, acaso? no soy una asesina.

Otra cosa importante era que me iría de Rumania tal ves a Italia o Paris, siempre he querido ir a eso lugares, tengo el dinero suficiente para hacerlo.

Les di la orden a mis sirvientas, que empezaran a hacer mi equipaje, absolutamente todo, mis mas lujosos vestidos y todas mis zapatillas.

Al fin gozaría algo sin estar en el lugar donde murió mi familia, sin el pesar de que fui la única que sobrevivió, dar vuelta a la hoja y empezar por un punto en blanco, así mi vida tal ves valdría la pena.

-Todo esta listo, señorita-dijo una de mis sirvientas, vi mi casa por última vez y me encamine hacia mi nueva vida.
En el camino reflexione, tal ves ese vampiro me hizo un favor, me dio una oportunidad de gozar una ves mas.

En el camino, veía y oía lo que pasaba a mi alrededor, no podía dormir y eso hacia que tuviera mi aburrición, lamentablemente no paso nada interesante en todo el transcurso. Llegamos en 4 días a Paris, era realmente hermosa, todas las personas, divagadas por todos los lugares sin preocupación alguna, algunos espectadores se quedaron a ver quien venia en ese lujoso carruaje. Lleno de equipaje.

Baje para estirar las piernas, todos se asombraron al verme, y los señores no tardaron en aparecer.

-dame, un plaisir, pas si vous avez été dit, mais jamais vu une telle beauté chez une femme (señorita, un gusto, no se si se lo han dicho pero jamás había visto tanta belleza en una mujer)-dijo besando mi mano, pero se le veía intimidado por mi mirada, que aun tenía ese color carmesí del que nadie se percataba.

Reí por lo bajo

-Merci monsieur, vous êtes très aimable (gracias señor, es usted muy amable)-dije con mi mejor sonrisa. Al hombre se le acelero el pulso y se sonrojo.

A mi derecha otro hombre me hablo

-Miss, je t'aime pour être la mère de mes enfants (señorita, me encantaría que usted fuera la madre de mis hijos)-ya muchos hombres me habían pedido lo mismo desde hace ya algún tiempo, pero ahora, lo tomo en cuenta, ya no podré tener una familia.

Ya no tendría mi familia, ni mucho menos mi boda soñada, vestida de un hermoso vestido blanco, ya que si me casaba con cualquier humano al paso del tiempo envejecería y moriría, o al saber lo que era yo me cortara la cabeza, así de simple.

-Vous êtes très aimable seigneur (es usted muy amable señor) –dije con una falsa sonrisa

-serait comme une balade à travers la ville, serait leur guide principal (le gustaría un viaje por la ciudad, seria su primordial guía)-dijo el señor con una coqueta sonrisa

-Je me sens en ce moment je suis fatigué, donc, avec votre permission (lo siento en estos momentos estoy algo cansada, así que con su permiso)-dije mintiendo, dando la mejor de mis sonrisas y yéndome

Subí de nuevo a mi carruaje y fui hasta llegar a un castillo que es de la familia de mi padre, así que oficialmente es mío.
Era realmente hermoso, me favorecía en llamar más la atención.

sábado, 12 de junio de 2010

capitulo 1

Capitulo 1

Todo pasó en 1850 en Rumania cuando mis padres renovaron sus votos. Yo solo tenía 9 años, mi vida era perfecta, mis padres se amaban, y solo mi como su única hija, era la mas consentida que pudiera estar que estaba en la prestigiosa familia, teníamos demasiado dinero, pero eso no era tan importante a mi edad, mi madre a los 10 me dio una gran noticia para ella, no lo era para mi, tendría un miembro mas en la familia. Yo como cualquier niña me ponía celosa que solo tomaran en cuenta el vientre de mi madre donde tenía ese enorme bulto. Mi padre y mi madre lo miraban con ternura, siempre y yo me encerraba en mi cuarto, sin nadas de nada, sin alguna importancia, perdí a todas mis amistades, por estar encerrada ya no salía ni me divertía era una niña fría para mi edad.

Mi madre, se preocupaba y siempre me decía.

“aunque haya otra persona mas en esta familia no significa que nos olvidaremos de ti, y tu quieres al bebe el te querrá a ti, no lo olvides”

Cuando me decía eso me miraba con los ojos brillantes como si quisiera hechizarme para que quisiera a ese bebe.

Pasaron dos meses, ya solo faltaba uno para que, mi mama tuviera al bebe, pero algo paso, y el bebe murió en el estomago, al parecer el feto se había ahorcado con el cordón umbilical, y lamentablemente había muerto, cuando empezaba a encariñarme, mis padre sufrieron mucho, mi mama jamás salía de si habitación, y no comía es como si hubiera muerto pero algo de ella todavía siguiera viviendo, tenia peleas constantes con mi padre, que ya no me miraba igual me miraba con ¿odio? ¿Amargura?
Pero la ternura y amor en sus ojos se había ido.

Mi mamá estaba en fase terminal, moriría pronto lo sabía, trataría de no llorar, pero mis fuerzas por hacer eso fueron en vano cuando la vi, pálida, con los ojos cansados, parecía que luchaba por mantenerlos abiertos, y su sonrisa no era la misma, sus pómulos estaban muy marcados, y ese brillo en los ojos había desaparecido casi por completo, aun me miraba con total amor.
En esos momentos quería ser yo la que estuviera así y no ella, era la mejor ella trataba de hacer lo posible para que mi padre y yo nos volviéramos a hablar, ya que después de un tiempo no nos hablábamos por temer que me golpeara por algún comentario o algo que hiciera.

“hija, venid a mi, tengo algo importante que decir, tened en cuenta yo siempre ame a vosotros, y que jamáis quiero que sufran por esto, se feliz hija mía y nos sufras por el pasado, pensáis en el futuro de vosotros y vivir las mejores experiencias”

“mama no sabes como te quiero y no quiero que me dejes, por favor- decía llorando”

“no lloréis hija mía, siempre estaré con vosotros, recuerda que te amo”

Dicho esto la mujer falleció, y la chica lloraba en su pecho, a los dos años el padre se suicido, y todo quedo para la chica la riquezas, el servicio de el enorme castillo, la chica tenía un nombre muy poco peculiar y único se llamaba
Christy Amelie Giacometti Bianacci.

Pasaron los años, cuando ella tenía solo 19 años de edad, una fila de pretendientes esperando a casarse detrás de ella, creció con la gran belleza de su madre, pero con la frialdad que quedo en ella de los últimos años, trataba a los famosos pretendientes con indiferencia, y pasaba de largo entre ellos, ella era hipócrita, recelosa, pero sobre todo malcriada, cuando se lo proponía podía ser la persona mas hermosa de lo que era pero con el toque de simpatía y de amable. Pero casi nunca mostraba ese lado en público.

Una noche cuando ella, salía a hacer sus peculiares salidas, de chica rebelde, noto que había una persona que jamás había visto, era un chico blanco como la nieve, y hermoso como una flor o mas aun, una cabellera del color de la noche, y unos ojos rojos que causaban un temor inexplicable, pero sin poder apartar la mirada, una cantidad de celos fueron enviados hasta ella. ¿Cómo podía haber alguien mas hermoso que ella?, el chico se percato de ella, y fue hasta su lugar.

“sabes en este lugar salen las peores bestias, y mas aun de noche, esperando que alguien, divulgue solo” decía el con una perfecta sonrisa

La chica no pudo decir palabra alguna se quedo, muda al verlo mas de cerca, la palabra hermoso no describía por completo lo que estaba visualizando.

“Te conozco,” dijo el “eres Christy Amelie Giacometti Bianacci, la chica que perdió a toda su familia, hace 10 años todos murieron incluso el feto, y tu padre se suicido” dijo con una sonrisa, pero me causo escalofríos, nadie sabía que mi mamá estaba embaraza, nadie la veía excepto mi padre y yo. Todos creían que mi padre había muerto de un infarto, nadie sabía la verdad. Empecé a temblar.

“¿como lo sabe?” dijo ella nerviosa

“ya no te pongas nerviosa” decía mientras ponía una mano en su mejilla, era fría como el hielo, me hizo estremecer “sabes tienes una belleza inigualable, que debería de durar para toda la eternidad”

Me quede congelada, pensé que habían exterminado a todos los vampiros me faltaba el aire, y no había a quien gritar, estaba completamente sola, si corría lo haría enojar mas y me mate mas sangrientamente. Cerré los ojos con fuerza, y se empezaron a derramar lágrimas por mis ojos.

“tranquila, tienes suerte de que me halla alimentado y no quiera tu sangre, te dejare muerta en vida” dijo el con vanidad, puso su mano suavemente es mi cuello, donde creí que me mordería, pero en realidad me mordió en el hombro.

Una punzada enorme y un ardor atravesaron velozmente en mi cuerpo, me quemaba y mi cuerpo se empezaba a dormir sentía el horrible hormigueo, de pies a cabeza.

“considéralo como regalo de cumpleaños, será mejor que vayas a casa con eso no morirás solo iras sufriendo los cambios poco a poco” dijo desapareciendo y yéndose

Cuando el hormigueo, desapareció me fui a casa destrozada, llorando con ojos hinchados, no entre por la puerta subí por el árbol mas cercano que vi, tome una larga ducha tratando de que pasara, y que tal vez por alguna loca razón esos cambios no sucedieran. Salí y que de en un profundo sueño.